Hay nuevas noticias desde el Vaticano. El Papa recibió un nuevo “papamóvil” de Mercedes-Benz, como ha sido costumbre en los últimos años; sin embargo, ahora hay una novedad: es el primer carro 100% eléctrico en la historia de la Sede Apostólica.
Una de las preocupaciones del Papa Francisco ha sido siempre el medio ambiente y el cambio climático; por ello, la industria automotriz es uno de los principales causantes.
Uno de los objetivos que tiene el Vaticano en su agenda, es contar exclusivamente con vehículos eléctricos para el año 2030 y así convertirse en el primer país del mundo en lograr este hito. Hasta ahora cuenta con grandes ventajas para hacerlo.
El estreno de este nuevo “papamóvil” será el próximo año, cuando se realice el Jubileo 2025. La fiesta es un evento realizado por la Iglesia Católica, con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
¿Cómo es el nuevo papamóvil 100% eléctrico de Mercedes-Benz?
El nuevo papamóvil es un clase G de Mercedes, el G580 con tecnología EQ. En su parte trasera el asiento corrido, como es de costumbre, se reemplazó por uno individual que se sitúa en el centro, giratorio y con altura regulable. Esto hace que el Sumo Pontífice pueda dirigirse a todos en sus recorridos.
Este SUV, el que está a la venta para el público, tiene un motor eléctrico de 587 caballos de fuerza, una velocidad máxima de 180 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en tan solo 4,7 segundos.
Lo que está claro es que no es una camioneta para cualquiera.Su precio de base pasa los 162.000 euros. Ya quedará para la imaginación el valor del Mercedes G580 diseñado para el papa.

El mismo Ola Källenius, CEO de la fábrica alemana, junto con los demás miembros del equipo, fueron quienes entregaron personalmente el vehículo al papa Francisco en la Ciudad del Vaticano.
Casi 100 años son los que lleva Mercedes-Benz en colaboración con la Iglesia Católica haciendo los papamóviles, donde destaca el Nürburg 460 Pullman Saloon (primero en el año 1930), y el 230 de la serie G blindado utilizado por Juan Pablo II en su visita a Alemania.






